Este martes 13 de mayo, durante una comparecencia en un tribunal federal de Oakland, California, el director ejecutivo de OpenAI, Sam Altman, rebatió las afirmaciones de Elon Musk y sostuvo que es el propio magnate quien ha intentado tomar el control de la compañía de inteligencia artificial con fines de lucro.

Altman negó las acusaciones de Musk, quien lo señalaba de haber traicionado la misión fundacional de OpenAI de servir al interés público. Ante las preguntas de su abogado, William Savitt, el directivo calificó de incomprensible la idea de que él y Greg Brockman, presidente de la firma, pretendieran «robar una organización benéfica». «Me resulta muy difícil entender ese argumento», declaró, y añadió que espera que «la entidad sin fines de lucro de OpenAI se fortalezca a medida que la empresa siga creciendo».
Cuando Savitt le interrogó sobre si Musk se oponía a la transformación en una empresa con ánimo de lucro, Altman respondió con un contundente «todo lo contrario». Recordó que Musk llegó a exigir el 90% del capital accionario y que, incluso cuando redujo sus pretensiones, él se sintió «extremadamente incómodo» ante la posibilidad de ceder el control mayoritario. «Tengo bastante experiencia en startups y he presenciado muchas luchas de poder», afirmó, al tiempo que citó el ejemplo de SpaceX, donde los fundadores consolidan su autoridad para garantizar un mando permanente.
Altman también se mostró contrario a una posible fusión con Tesla, la empresa de vehículos eléctricos de Musk, porque consideró que no habría forma de asegurar el cumplimiento de su misión. «Fundamentalmente, Tesla necesita atender a sus clientes y vender automóviles», explicó.
Durante un tenso interrogatorio, el abogado de Musk, Steven Molo, puso en entredicho la honestidad de Altman. Citó el testimonio de un exmiembro de la junta directiva que describió una «cultura tóxica de mentiras» fomentada por el directivo, y mencionó que siete antiguos altos ejecutivos lo consideraban poco confiable. «¿Alguna vez ha engañado a alguien en los negocios?», le espetó Molo. «Creo que soy una persona honesta y confiable en los negocios», respondió Altman. Cuando el letrado repitió la pregunta, el CEO insistió: «No, creo que no».
Altman también abordó su breve destitución en 2023, luego de que la junta directiva cuestionara su franqueza y recalcara la necesidad de que OpenAI operara en «beneficio de toda la humanidad». Reveló que sopesó la posibilidad de no regresar y de unirse a Microsoft, pero que el proyecto era demasiado importante para él. «Estaba dispuesto a meterme corriendo en un edificio en llamas para salvarlo», concluyó.





