
La agencia espacial estadounidense dio a conocer este miércoles el nuevo perfil preliminar de la misión Artemis III, que ya no contempla un descenso a la superficie lunar. En su lugar, la NASA ejecutará una prueba en órbita terrestre baja durante 2027 como paso intermedio antes de futuras misiones tripuladas de alunizaje.

El cambio estratégico, adelantado en marzo por la propia agencia, establece que el cohete SLS despegará desde el Centro Espacial Kennedy, en Florida, con la nave Orion y cuatro astronautas a bordo. La decisión de operar en una órbita más cercana a la Tierra responde a la necesidad de preservar la última etapa de propulsión criogénica provisional, un componente crítico que será destinado exclusivamente a la misión Artemis IV, la cual sí contempla posarse sobre el regolito lunar.
Para esta misión de prueba no se utilizará una etapa superior con capacidad de empuje propio. En su reemplazo, los ingenieros integrarán un espaciador que replica la masa, dimensiones e interfaces de la etapa criogénica, pero sin función propulsora. El hardware se fabrica actualmente en el Centro Marshall de Vuelos Espaciales, donde las secciones del cilindro y las estructuras anulares ya están siendo mecanizadas antes de pasar a soldadura.
Una vez en el espacio, el módulo de servicio europeo de la nave Orion se encargará de las maniobras orbitales para situar el vehículo en una trayectoria circular baja. La agencia sostiene que este diseño de misión ofrece mayor cantidad de ventanas de lanzamiento en comparación con un perfil lunar, además de facilitar la coordinación entre los distintos elementos de vuelo, entre ellos la propia Orion tripulada, un prototipo del sistema de aterrizaje Starship de SpaceX y un demostrador del módulo Blue Moon Mark 2, desarrollado por Blue Origin.
El núcleo de la operación consistirá en que la tripulación, aún no anunciada, pilote la nave Orion hacia uno o dos de los módulos de aterrizaje mencionados para ejecutar maniobras de encuentro, aproximación y acoplamiento.
Este tipo de pruebas no carece de antecedentes. En marzo de 1969, la misión Apolo 9 realizó un ensayo similar: dos astronautas ocuparon el módulo lunar, se separaron del módulo de mando y completaron una serie de desplazamientos controlados antes de regresar y volver a acoplarse con éxito.
La reorientación de Artemis III sigue la línea de reorganización del programa impulsada hace tres meses por el administrador de la NASA, Jared Isaacman, con el objetivo declarado de acelerar el cronograma real hacia la próxima pisada humana en la Luna.

Fotografía del 12 de mayo de 2026 que muestra la etapa central de Artemis III en la celda alta 2 del Edificio de Ensamblaje de Vehículos del Centro Espacial Kennedy, con el tanque de combustible ya conectado a la sección de motores. Imagen: NASA.
En lugar de forzar un alunizaje directo con Artemis III, la agencia prioriza ahora validar la coreografía entre múltiples vehículos. El foco estará puesto en comprobar que los astronautas pueden pilotar Orion hasta uno o dos módulos de aterrizaje y completar las delicadas fases de encuentro y acoplamiento.

Imagen del módulo de servicio de Orion para Artemis III, captada el 7 de mayo de 2026 en la instalación de operaciones y verificación del Centro Espacial Kennedy, antes de someterlo a pruebas acústicas. Imagen: NASA.
La NASA describe esta misión como la primera ocasión en que se coordinarán lanzamientos y operaciones conjuntas con múltiples naves de distintas compañías. Junto a Orion y los equipos en tierra, participan activamente la Starship de SpaceX y el módulo Blue Moon Mark 2 de Blue Origin.
En la práctica, Artemis III se convierte en un ensayo general. El énfasis no recae en la hazaña de descender a la superficie, sino en afinar la integración entre personas, vehículos, sistemas terrestres y socios comerciales antes del gran intento.






