El mercado eléctrico mayorista de PJM Interconnection, la red que abastece a más de 65 millones de personas en el este de Estados Unidos, ha registrado un alza sin precedentes en sus tarifas durante el último año. Un informe de la firma independiente Monitoring Analytics, encargada de supervisar el sistema que conecta Pensilvania, Nueva Jersey y Maryland, señala que el precio medio se disparó de 77,78 dólares a 136,53 dólares por megavatio hora, casi el doble en tan solo doce meses. El principal detonante, según el análisis, es la explosiva demanda energética de los centros de datos.

El organismo de vigilancia no escatima críticas al operador de la red. Sostiene que la escalada de precios responde al crecimiento descontrolado del consumo por parte de las infraestructuras digitales, mientras que PJM no ha adoptado las medidas necesarias para ampliar la capacidad de generación. En el documento se afirma que el impacto sobre los usuarios finales ya es muy significativo y que resultará irreversible si no se abordan con urgencia los desafíos que plantea la carga eléctrica de estos centros. La advertencia es clara: a corto plazo, las tarifas seguirán al alza.
La tormenta perfecta comenzó a fraguarse en 2022, justo cuando arrancaba el auge constructor de centros de datos. En aquel momento, PJM suspendió la tramitación de nuevos proyectos de generación alegando una acumulación de solicitudes pendientes y no reabrió el proceso hasta fechas recientes. Durante esos meses, los grandes complejos de servidores multiplicaron su consumo, sobre todo en el norte de Virginia, una zona que pertenece al área de servicio de PJM y que alberga una de las mayores concentraciones de centros de datos del planeta.
El caso pone de manifiesto una dificultad estructural de fondo: la red eléctrica estadounidense no fue diseñada para la era de la inteligencia artificial. La brecha entre la capacidad de suministro disponible y las necesidades reales del sector tecnológico no ha dejado de ensancharse. Monitoring Analytics remarca que, sin la demanda incremental procedente de los centros de datos, el mercado de capacidad energética nunca habría llegado a un escenario de tensiones de oferta tan agudas ni a precios tan persistentemente elevados.

El informe también subraya que la capacidad de producción actual de PJM ya es insuficiente para atender los picos de carga que generan estas instalaciones y vaticina que el déficit difícilmente se corregirá en el futuro previsible. A ello se suma la falta de transparencia en las decisiones del operador y el retraso en la modernización de sistemas informáticos que, según denuncia el documento, llevan años de demora sin un calendario firme de implantación.
Estas conclusiones ven la luz apenas unas semanas después de que PJM publicase un libro blanco con tres posibles rutas de evolución para su red. La propuesta no ha logrado el respaldo de grandes eléctricas como American Electric Power, que incluso ha amenazado con abandonar el sistema. Monitoring Analytics tampoco comparte la visión del operador y acusa a PJM de aprovechar la crisis para intentar desmantelar las reglas actuales del mercado eléctrico. A juicio del organismo independiente, los mecanismos centrales del mercado funcionan con madurez y estabilidad; el único problema es que la gestora de la red no ha sabido responder al auge de la demanda. En esencia, el origen de la crisis se resume en dos palabras: centros de datos.





