
El 13 de mayo, la capitalización bursátil de Samsung Electronics, el mayor conglomerado surcoreano, llegó a desplomarse en 99,07 billones de wones (aproximadamente 661.800 millones de dólares) durante la sesión del miércoles, luego de que las negociaciones salariales con su sindicato fracasaran. No obstante, las pérdidas se revirtieron por completo tras la intervención de altos funcionarios del Gobierno para disipar los temores de una huelga.

Samsung enfrenta amenaza de huelga
En las operaciones intradía, las acciones de Samsung cayeron hasta un 6,09 % frente al cierre del martes de 279.000 wones. El sindicato había advertido que, de no cumplirse sus demandas, iniciaría una huelga de 18 días a partir del 21 de mayo, con la participación prevista de más de 41.000 trabajadores.
Según el sindicato, una concentración celebrada el 23 de abril ya paralizó al 58 % de la producción de obleas y al 18 % de la de chips de memoria de la compañía ese día. Además, estimó que una huelga de 18 días podría ocasionar pérdidas por valor de 30 billones de wones (cerca de 200.000 millones de dólares).
Ante la escalada de la tensión, el Gobierno surcoreano intervino. El ministro de Finanzas, Koo Yun Cheol, publicó en la red social X que el Ejecutivo “lamenta profundamente” la falta de acuerdo entre las partes y advirtió que “bajo ningún concepto puede producirse una huelga”.
“Samsung Electronics es una empresa de gran relevancia a nivel mundial”, escribió Koo. “Teniendo en cuenta la coyuntura actual de la gestión y su impacto en la economía nacional, ambas partes deben seguir esforzándose y mantener una negociación basada en principios”.
En paralelo, el primer ministro Kim Min Seok instruyó al Gobierno para “seguir de cerca la situación” y prestar “asistencia activa” con el fin de evitar el paro.
Tras los pronunciamientos de ambos funcionarios, las acciones de Samsung revirtieron la tendencia y pasaron a terreno positivo. Hasta el cierre de esta edición, los títulos subían algo menos del 1 %.





