
El 17 de mayo, en el marco del Foro de Innovación Pujiang celebrado en Shanghái, se llevó a cabo un encuentro sobre tecnologías disruptivas de computación espacial y su integración con industrias futuras. Durante el evento, las compañías Shanghai Dongfang Tiansuan Technology Co., Ltd. y Guangbenwei Intelligent Technology Co., Ltd. anunciaron el establecimiento conjunto del Centro de Innovación de Computación Óptica Espacial y el inicio del desarrollo del primer satélite del mundo dedicado a esta tecnología.
El foro congregó a cientos de expertos, académicos y representantes del sector gubernamental, institutos de investigación, universidades y la industria. El objetivo principal fue consolidar una plataforma de colaboración que articule políticas, academia, investigación y aplicación industrial, con el fin de explorar una ruta de desarrollo replicable y escalable para el sector de la computación espacial.
La capacidad de cómputo es el pilar que sostiene el avance de la inteligencia artificial. La computación espacial, entendida como la infraestructura de procesamiento de datos desplegada en órbita, busca crear una red de potencia de cálculo fuera del planeta. Liu Xiaona, directora ejecutiva del Instituto de Innovación en Tecnología Industrial de la Universidad Jiao Tong de Shanghái, destacó que, en comparación con las soluciones terrestres, la capacidad de cómputo en el espacio ofrece ventajas intrínsecas en términos de acceso a energía, disponibilidad física y eficiencia operativa.
La implementación de chips de computación óptica proporciona un soporte fundamental para el despliegue masivo de esta capacidad en órbita. Yao Jinxin, vicepresidente ejecutivo de Guangbenwei, explicó que el peso de la carga útil de un satélite está directamente relacionado con el costo de lanzamiento. Los chips ópticos, al consumir menos energía y generar menos calor, permiten reducir significativamente el volumen y la masa de los equipos a bordo. Dado que los satélites dependen de paneles solares, la menor demanda energética de estos chips se traduce en una reducción de la superficie de paneles necesaria, aligerando la carga y facilitando un despliegue de potencia de cálculo espacial de bajo costo y a gran escala.
Dongfang Tiansuan actúa como la plataforma de industrialización del laboratorio conjunto de computación espacial, constituido bajo la dirección de la Comisión de Ciencia y Tecnología de Shanghái. Zhou Qiushi, cofundador y presidente de la compañía, reveló que la empresa ya ha iniciado la verificación espacial preliminar de los chips de computación óptica y continuará integrando toda la cadena, desde el desarrollo de la carga útil hasta la validación en órbita. «Sostendremos un proceso continuo de verificación orbital e iteración de ingeniería para resolver los desafíos técnicos de la computación óptica espacial, perfeccionar el ecosistema industrial e impulsar la conversión de logros tecnológicos hacia una comercialización a escala», afirmó.
El consorcio tiene como principal dirección de ataque estratégico un nuevo sistema de computación espacial. Se enfoca en siete tecnologías clave: chips de cómputo resistentes a la radiación, nuevas fuentes de energía espacial, cargas útiles avanzadas, control térmico de alta eficiencia, plataformas de computación en la nube espacial, redes de interconexión láser entre satélites y servicios inteligentes en órbita. La iniciativa construye una matriz tecnológica integral que abarca desde componentes centrales y plataformas de carga hasta constelaciones en red y servicios de procesamiento de datos, con la misión de posicionar al Delta del Río Yangtsé como un origen global de innovación y un polo de concentración industrial para la nueva computación espacial.





