
El 16 de mayo se confirmó que, pese a la mediación gubernamental, las conversaciones salariales entre Samsung y su principal sindicato terminaron sin acuerdo. La organización sindical advirtió que, de no atenderse sus demandas, iniciará una huelga de 18 días a partir del 21 de mayo.
Lee Jae-yong, presidente de Samsung Electronics, ofreció disculpas públicas el sábado tras aterrizar en el Aeropuerto Internacional de Gimpo, en Seúl, al regresar de un viaje al extranjero. Durante su declaración, que incluyó tres reverencias, afirmó: “En este momento debemos unir fuerzas y avanzar juntos en la misma dirección”. Añadió que los miembros del sindicato y todos los empleados de Samsung forman una sola familia.
Ese mismo sábado, el ministro de Trabajo de Corea del Sur sostuvo una reunión de una hora con la dirección de Samsung para instar a la empresa a mantener un diálogo activo y resolver el conflicto laboral.
El punto central de la disputa es el sistema de bonificaciones. El sindicato exige eliminar el límite máximo actual de bonificación, fijado en el 50 % del salario base, y destinar el 15 % de las utilidades operativas anuales a los pagos por desempeño. La gerencia solo ha propuesto un pago único en 2026, sin modificar de forma permanente las reglas de cálculo.
Samsung enfrenta ahora un dilema. Si cede, los salarios en la división de semiconductores superarían ampliamente los de otras áreas como la de telefonía móvil, lo que rompería la equidad interna. Si no lo hace, asumiría cuantiosas pérdidas y quedaría expuesta a nuevas huelgas en el futuro.






