
El 15 de mayo, una publicación sobre el iPhone 17 Pro con una bajada de 2000 yuanes estalló en las tendencias de Weibo, desatando una ola de comentarios y expectación entre los consumidores chinos.
Lo que muchos no saben es que esa cifra no corresponde a un recorte directo del precio oficial de Apple, ni siquiera está al alcance de los distribuidores externos. Para alcanzar los supuestos 2000 yuanes de descuento es necesario acumular varios subsidios y, además, entregar un dispositivo antiguo como parte de un programa de intercambio.

Hoy Apple anunció una promoción real que, tras aplicar los subsidios disponibles, reduce el precio en 1000 yuanes. De esta forma, el iPhone 17 Pro pasa de su precio original de 8999 yuanes (aproximadamente 1240 dólares) a un precio de compra de 7999 yuanes, mientras que el iPhone 17 Pro Max, que partía de 9999 yuanes, queda en 8999 yuanes.
Los rumores sobre una rebaja de 2000 yuanes solo se materializan si, después de ese descuento promocional, el usuario canjea su antiguo terminal. Al sumar el valor de recompra, el desembolso mínimo puede arrancar en 6999 yuanes, una dinámica que no debería inquietar a los actuales propietarios porque no se trata de un precio universal de venta al público.

Un caso muy distinto es el del iPhone Air. Este modelo sí ha recibido un recorte sustancial sin necesidad de intercambios ni condiciones adicionales. El precio de compra arranca en 5499 yuanes, lo que supone una ventaja de 2500 yuanes frente al precio de lanzamiento de 7999 yuanes. La brusca caída ha devuelto la ilusión a quienes querían probar el terminal más delgado de la familia pero se frenaban por el costo inicial.
Sin embargo, conviene enfriar ese entusiasmo antes de decidirse. Hay que valorar con claridad las limitaciones en autonomía, fotografía, soporte de tarjeta SIM física y calidad del altavoz, aspectos en los que el iPhone Air sacrifica bastante para alcanzar su grosor récord.

Los 5,6 milímetros de perfil se han logrado eliminando la bandeja para tarjeta SIM física y dejando solo una cámara trasera, un único altavoz auricular y una batería de apenas 3149 mAh. La apuesta por la eSIM representa un desafío especialmente en China continental, donde los operadores exigen un trámite presencial y engorroso para activar el perfil, lo que anula buena parte de la flexibilidad que esta tecnología promete en otros mercados.





