


El 15 de mayo por la tarde, la Televisión Central de China (CCTV) anunció de forma oficial la adquisición de los derechos de transmisión de la Copa Mundial de la FIFA, un desenlace que pone fin a meses de complejas negociaciones. El acuerdo abarca los torneos masculinos de 2026 –a disputarse en Canadá, Estados Unidos y México– y de 2030 –con sede en España, Portugal, Marruecos, Argentina, Paraguay y Uruguay–, e incluye de manera inesperada las Copas Mundiales Femeninas de 2027 y 2031.
El camino hacia la firma fue considerablemente más tortuoso de lo que deja ver el comunicado oficial. Fuentes cercanas a las conversaciones indicaron que la diferencia principal rondaba los cien millones de dólares en el precio global y su distribución entre ambos certámenes. En la jornada del 13 de mayo la distancia todavía era enorme. CCTV, consciente de que restaba poco tiempo para el inicio del torneo y de que ya había perdido oportunidades de preventa publicitaria, ajustó su oferta a la baja, algo que la FIFA consideró inaceptable y que volvió a estancar el diálogo.
La indefinición preocupaba no solo a los aficionados y a la prensa. Los patrocinadores chinos del Mundial seguían el pulso con inquietud. Para Lenovo, Hisense o Mengniu, con independencia del peso de sus operaciones internacionales, el mercado doméstico sigue siendo fundamental. Si los partidos no podían emitirse en China continental, sus millonarias activaciones de patrocinio sufrirían un serio revés.

En ese contexto, Yang Yuanqing, presidente y CEO de Lenovo —socio tecnológico oficial de la FIFA y patrocinador de máximo nivel—, tras conocer el bloqueo, preguntó a su equipo de marketing si podían contribuir de alguna forma. El área de marketing de Lenovo contactó telefónicamente con la delegación de la FIFA y confirmó que la diferencia de precio seguía siendo muy amplia. Esa misma noche del 13 de mayo, durante una cena en Pekín, un alto ejecutivo de Lenovo expuso ante los representantes de la FIFA el riesgo de un escenario sin televisión en China: sería una situación en la que todos perdían.
Al día siguiente, el 14 de mayo, ese mismo ejecutivo asumió un rol de intermediario de confianza. Sugirió a la FIFA que formulara su precio mínimo definitivo y, al mismo tiempo, mantuvo intensos contactos con CCTV para acercar posturas. Ya entrada la noche del 14 de mayo, la oferta más baja planteada por la FIFA fue aceptada por la televisión china. El acuerdo quedó cerrado en la mañana del 15 de mayo y fue comunicado horas después.
El precio final no se ha hecho público, pero distintos elementos apuntan a que la FIFA realizó concesiones significativas. El más visible es la inclusión de las dos Copas Mundiales Femeninas en el paquete de derechos. Hasta ahora, el máximo organismo había separado la venta de los torneos femeninos como propiedad independiente, en sintonía con la explosión de su valor comercial a escala global. Netflix adquirió para Estados Unidos los derechos de las ediciones de 2027 y 2031, y la propia CCTV había comprado por separado la Copa Mundial Femenina de 2023. Que ahora ambas competiciones femeninas aparezcan en el nuevo acuerdo puede interpretarse como una señal de que fueron una concesión para desbloquear las negociaciones de los torneos masculinos.

A pesar de las dificultades, el secretario general de la FIFA, Mattias Grafström, valoró positivamente el resultado. En una conversación con la prensa, describió el proceso con una sola palabra: “Amistoso. Tuvimos un excelente proceso de negociación con nuestros amigos y socios de CCTV”, declaró.

Sobre el papel de Lenovo en la aproximación de posiciones, Grafström añadió: “Tenemos muy buenos socios en China y ellos también se alegran de que hayamos alcanzado un acuerdo por los derechos del Mundial”.
Con la misión completada, la delegación de la FIFA comenzó a abandonar Pekín; Grafström tiene previsto volar el 16 de mayo. La televisión estatal china, por su parte, ha convocado para el 17 de mayo a las 16:00 horas el evento de lanzamiento de su plan integrado de comunicación y publicidad para la Copa Mundial, el pistoletazo de salida para la venta publicitaria del torneo. Queda menos de un mes para el inicio del campeonato, pero el secretario general de la FIFA se mostró confiado: “Tenemos un mes para resolver lo que haya que resolver. Desde nuestra perspectiva, no hay nada de qué preocuparse”.





