Informes divulgados el 17 de mayo confirman que el primer teléfono plegable de Apple, conocido provisionalmente como iPhone Ultra o iPhone Fold, ya se encuentra en fase de producción de prueba en las instalaciones de Foxconn. Este paso, que abarca las validaciones de ingeniería, diseño y manufactura, es determinante antes del inicio de la producción en masa.
Durante las últimas semanas, fuentes cercanas a la cadena de suministro revelaron que el proyecto ha tropezado con un obstáculo significativo. Aunque la compañía ha logrado avances notables en la reducción de los pliegues en la pantalla —las pruebas habrían alcanzado un estado visualmente libre de marcas incluso tras un uso prolongado—, el verdadero cuello de botella se encuentra en otro componente.

El punto crítico radica en la bisagra. Según filtraciones recientes, los ensayos de apertura y cierre con alta frecuencia no satisfacen los estándares de calidad internos de Apple. La durabilidad del mecanismo sufre un desgaste mecánico que debe resolverse de forma impecable antes de continuar; de lo contrario, el cronograma del dispositivo seguirá congelado.
Para enfrentar los habituales problemas de pliegue en pantallas flexibles, el iPhone Ultra había sido asociado anteriormente con el uso de una bisagra de metal líquido, tecnología que permitiría minimizar la visibilidad de las marcas y reforzar tanto la resistencia estructural como la longevidad del conjunto.
De acuerdo con las especificaciones filtradas hasta ahora, el iPhone Ultra adoptará un formato plegable tipo libro con una pantalla externa de aproximadamente 5,3 pulgadas y un panel interno de 7,7 pulgadas. Además, se espera que sea el primer dispositivo en incorporar el chip A20 Pro, fabricado bajo un proceso avanzado de 2 nanómetros. Si los desafíos técnicos se superan a tiempo, este modelo representará el ingreso de Apple al segmento de los teléfonos plegables con un producto de alto impacto.





