Un grupo de cerca de 4.000 propietarios del SUV eléctrico Fisker Ocean ha constituido la Fisker Owners Association (FOA), una organización sin ánimo de lucro mediante la cual han logrado mantener sus vehículos en funcionamiento tras la quiebra del fabricante estadounidense. Recurriendo a ingeniería inversa, el acceso al bus CAN y la construcción de una cadena de suministro independiente, los miembros de la FOA han convertido una flota condenada al abandono en lo que ellos mismos definen como la primera flota de vehículos eléctricos de código abierto del mundo controlada íntegramente por sus dueños.
La compañía Fisker, fundada por el célebre diseñador Henrik Fisker, llegó a ser vista como un rival de Tesla. Su único modelo de producción en serie, el Ocean SUV, empezó a entregarse en 2023 y alcanzó aproximadamente 12.000 unidades fabricadas. Sin embargo, graves problemas de producción, capacidad industrial limitada y fallos de calidad llevaron a la empresa a solicitar protección por bancarrota en junio de 2024. En octubre del mismo año, un tribunal aprobó el plan de liquidación, dejando a unos 11.000 propietarios en todo el mundo sin soporte técnico oficial, servicio posventa ni actualizaciones remotas.

Ante este escenario, en lugar de litigios o reclamaciones, los propietarios optaron por otra vía. Fleming, presidente de la FOA, lideró una iniciativa comunitaria de ingeniería inversa completa sobre el sistema informático del Fisker Ocean. El grupo descifró el protocolo de comunicación del bus CAN y desarrolló software de terceros capaz de reemplazar los servicios en la nube del fabricante, que ya habían dejado de funcionar. De este modo, los propietarios pueden distribuir actualizaciones, corregir fallos e incluso desarrollar nuevas funciones por su cuenta.
El siguiente reto fue la cadena de suministro. Con los canales oficiales de repuestos completamente cortados tras la quiebra, la FOA recurrió al financiamiento colectivo y a la búsqueda global de proveedores. Desde cero, construyeron una red internacional de piezas que garantiza la reparación y el mantenimiento de los vehículos en el futuro previsible. En Europa, crearon un programa de técnicos móviles al que llaman «médicos voladores»: integrantes con alta cualificación técnica se desplazan a distintas regiones para ayudar a otros propietarios con las reparaciones.
En Estados Unidos, la asociación impulsó con éxito que las campañas de retiro por seguridad se incorporaran al proceso de quiebra y convenció a varias aseguradoras de seguir ofreciendo cobertura a los vehículos de un fabricante que ya no existe. La caída de Fisker refleja la dura volatilidad del sector de los vehículos eléctricos emergentes: en poco más de un año, la compañía pasó de una valoración prometedora con el lanzamiento del Ocean SUV en 2023 a solicitar la bancarrota en 2024, dejando a miles de clientes sin el respaldo que esperaban.





